Encuentro con los totonacas: Cortés, el Cacique Gordo y los principales de la región

Texto original con ortografía de la época:

Otro día, a hora de las diez, llegamos en el pueblo fuerte, que se decía Quiahuistlán, que está entre grandes peñascos y muy altas cuestas y si hubiera resistencia era mala de tomar. E yendo con buen concierto y ordenanza, creyendo que estuviese de guerra, iba el artillería delante, y todos subíamos en aquella fortaleza, de manera que si algo aconteciera, hacer lo que éramos obligados. Entonces Alonso de Ávila llevó el cargo de capitán [...]. [...] Y estando en lo más de la fortaleza en una plaza junto adonde tenían los cues e casas grandes de sus ídolos, vimos estar quince indios con buenas mantas , y cada uno un brasero de barro, y en ellos de sus inciensos, y vinieron donde Cortés estaba y le zahumaron, y a los soldados que cerca dellos estábamos, y con grandes reverencia se le dijo que le perdonen porque no le han salido a recibir, y que fuésemos bien venidos e que reposemos, e que de miedo se habían huido y ausentado hasta ver qué cosas éramos, porque tenían miedo de nosotros e de los caballos [...] y Cortés les mostró mucho amor , y le dijo muchas cosas tocantes a nuestra fe [...], y que éramos vasallos de nuestro gran emperador don Carlos [...], y ellos trajeron luego gallinas y pan de maíz. Y estando en estas pláticas vinieron luego a decirle a Cortés que venía el cacique gordo de Cempoal en andas, y las andas a cuestas de muchos indios principales; y desque llegó el cacique habló con Cortés , juntamente con el cacique y otros principales de aquel pueblo dando tantas quejas de Montezuma, y contaba de sus grandes poderes, y decíalo con lágrimas y suspiros[...]; y demás de contar con qué vía y modo los había sujetado, que cada año les demandaban muchos de sus hijos y hijas para sacrificar y otros para servir en sus casas y sementeras, y otras muchas quejas[...]; y que los recaudadores de Montezuma les tomaban sus mujeres e hijas si eran hermosas, y las forzaban; y que otro tanto hacían en aquellas tierras de la lengua totonaque; y Cortés los consolaba con nuestras lenguas cuanto podía,e que los favorecería en todo cuanto pudiese, y quitaría aquellos robos y agravios [...]. Estando en estas pláticas vinieron unos indios del mismo pueblo a decir a todos los caciques que allí estaban hablando con Cortés, cómo venían cinco mexicanos que eran los recaudadores de Montezuma, e como los vieron se les perdió la color y temblaban de miedo.

Para citar:
Díaz del Castillo, Bernal , Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, Ciudad de México, Editorial Patria, 1983 [1632], pp. 115-117
Lugar(es):
  • Quiahuistlan
Persona(s):
  • Cacique de Cempoala
  • Hernando Cortés
Actor(es):
  • cacique(s)
  • Soldados