La matanza de Toxcatl

Los españoles “entraron al patio del templo a matar personas”. Así comienza el relato nahua, en el libro XII del Códice Florentino, del evento conocido como “La matanza de Toxcatl”. Para 1520, los españoles habían entrado en la capital mexica de Tenochtitlan y habían tomado prisionero al tlatoani Motecuzoma. Cuando Hernán Cortés se dirigió a Vera Cruz con el objetivo de enfrentar a un grupo de expedicionarios enviados por Diego Velázquez, gobernador de Cuba, para detenerlo, dejó a cargo a su lugarteniente Pedro de Alvarado.

Por su parte, los mexicas se preparaban para celebrar la fiesta de su deidad protectora, Huitzilopochtli, con el consentimiento de Alvarado. Cuando la ceremonia empezó, la multitud estaba reunida en el patio del templo para bailar y cantar; los invasores bloquearon las salidas y, repentinamente, atacaron a los hombres y mujeres desarmados que se encontraban en el Teoithualco de Tenochtitlan (la plaza del templo). Los españoles mataron cientos de personas, nobles y comunes sin distinción, con sus lanzas y espadas de acero; muchos otros fueron pisoteados en el intento desesperado por escapar. Como nos muestra la cita anterior, los nahuas recuerdan la matanza de Toxcatl como un asesinato premeditado. Esta famosa masacre tuvo lugar el día 22 de mayo de 1520.

Mientras los relatos españoles niegan o minimizan el evento, los escritores y artistas nahuas recuerdan con precisión de detalles cómo la masacre fue la causa de la guerra que los españoles llamaron “conquista de México”. Retomando el tema de la matanza, los mexicas pelearon una guerra a gran escala contra los españoles y sus aliados tlaxcaltecas. Pocas semanas más tarde Motecuzoma era asesinado, los mexicas expulsaron a sus enemigos de la ciudad y se iniciaba, así, la primera epidemia de viruela.

Muchos de los textos e imágenes producidos por los mexicas en el siglo XVI documentan el ultraje y el trauma que provocó la masacre entre los nahuas que vivieron y murieron en el epicentro de la guerra. En contrapartida, muchos de los autores españoles se esfuerzan por justificar la matanza, si es que acaso la mencionan. Las narrativas hispanas explican la matanza llevada a cabo en la plaza ceremonial de Tenochtitlan de tres maneras: (1) los españoles estaban tan disgustados con las celebraciones paganas que perdieron el control y comenzaron a matar gente; (2) los españoles descubrieron que la celebración era un pretexto para emboscarlos, por lo que realizaron un ataque preventivo; (3) la concentración de nobles que vestían sus ricos ornamentos sedujo a los españoles a matarlos y robarlos. Los historiadores españoles que han abordado el incidente buscan justificarlo de la misma manera que lo hicieron con la matanza de Cholula: culpando a los tlaxcaltecas.

Otras historias y pinturas hispanas correspondientes a los siglos XVI y XVII desconocen la matanza: Cortés no menciona el hecho en su carta al rey, y como él, Diego Muñoz Camargo -el historiador mestizo que exaltó el papel de Tlaxcala en la conquista- evita el episodio, en sus obras no hace referencia a ella de forma gráfica ni escrita. Ninguno de los biombos ni de los enconchados realizados por artistas mexicanos hacia finales del siglo XVII ilustran el episodio; en su lugar, una rebelión mexica contra Motecuzoma representa la causa del enfrentamiento, en otras palabras, son los propios indígenas quienes inician la guerra y asesinan a su propio líder.

Por su parte, los textos alfabéticos y los manuscritos pictóricos en náhuatl cuentan una versión diferente de los hechos que llevaron a la guerra con los españoles. El libro XII del Códice Florentino es la narrativa más extensa que relata el encuentro y la guerra. Un grupo de ancianos y eruditos escribieron su versión original en su propio lenguaje en 1555, treinta y cuatro años después de que hubo terminado la guerra. Los nahuas recordaban lo que habían visto y contaban, además, con la tradición oral local y de los alrededores de la ciudad que les permitía completar el relato de aquello que no habían visto.

En el prólogo del libro XII, fray Bernardino de Sahagún afirma que “los hombres que escribieron el relato vivían en tiempos de la conquista”, algunos de los varones que contribuyeron a la redacción del libro XII eran lo suficientemente viejos para haber peleado contra los españoles como guerreros en 1520-1521. En suma, los anónimos Anales de Tletelolco (ca. 1540) y el Códice Aubin (ca. 1570) proveen una narrativa nahua que corrobora y complejiza el relato del Códice Florentino. Los autores nahuas recuerdan la violencia del ataque carente de causa o provocación como la única causa del enfrentamiento posterior.

La matanza representa una parte central de la narrativa del Códice Florentino descripta en el capítulo I, aunque el evento no es descrito sino hasta el capítulo XX, en la mitad del libro XII. [Fig. 1: detalle del folio 1 del libro XII, Códice Florentino]. El texto nahua describe con detalles la ceremonia del Toxcatl: las mujeres realizaban una imagen de la deidad con una masa de semillas de amaranto; la celebración empezaba con tambores, canto y baile. De repente, sin una causa alguna, los españoles atacaron la reunión, bloquearon el escape de gente y mataron a casi todas las personas que se encontraban reunidas. Las historias nahuas recuerdan la horrorosa escena:

Rodearon a aquellos que bailaban entre los tambores cilíndricos. Golpearon sus cuellos, sus cabezas yacían lejos de sus cuerpos. Luego apuñalaron a todos con sus lanzas de acero y los golpearon con sus espadas de acero. Algunos fueron golpeados en el estómago, y sus entrañas salieron. Abrieron muchos cráneos que fueron partidos en pedazos, sus cráneos fueron cortados en pedazos. (Lockhart 1993: 134).

La variedad de términos utilizados en la descripción -golpear, apuñalar, atacar, partir y cortar- sugieren que múltiples voces contribuyeron a esta inquietante memoria colectiva y enfatizaron el carácter incesante del ataque. Los nahuas recordaban como la sangre “corría como agua” y como el suelo se volvió “resbaladizo por la sangre”. Sahagún decidió no traducir la detallada descripción realizada en náhuatl de la celebración y los demás hechos, pero sí en unas breves líneas describen la matanza. En el espacio correspondiente a la traducción en castellano, las columnas de este apartado están llenas con imágenes realizadas por artistas nahuas. Las ilustraciones del libro XII retratan a los españoles aniquilando a los mexicas con sus espadas. [Fig. 2: detalle del fol. 33 del libro XII]. Las partes del cuerpo dispersas por el suelo evocan el impacto de los artistas al recordar cómo las armas españolas podían desmembrar cuerpos con un solo movimiento; las cabezas y miembros esparcidas representan las repeticiones del texto.

Por su parte, los Anales de Tlatelolco corroboran y complejizan los trágicos eventos del libro XII. Los autores describen como los tenochcas y tlatelolcas adornaron a Huitzilpochtli con sus ornatos de papel y plumas para la celebración de Toxcatl; en medio del segundo día de festejos, cantos y bailes fueron emboscados. Primero, los españoles atacaron a los músicos, “los hombres viejos que tocaban los tambores”, golpearon sus manos y cabezas; luego los españoles empezaron a matar indiscriminadamente:

Cuando nos atacaron, ellos llevaban matándonos por tres horas. Cuando terminaron de matar a la gente en el patio del recinto, se dirigieron a los edificios y mataron a los que traían agua, lo que proveían alimento para los caballos, maíz molido, los que limpiaban y vigilaban. (Lockhart 1993: 258-259)

En otras palabras, los españoles mataron a todos, incluso aquellos encargados de la preparación de la comida, la prooveduría de agua y el alimento de los caballos. El texto recalca cómo los españoles “traicioneramente nos mataron” (techpoyomictl), utilizando el término poyotl o “malvado” para resaltar que el ataque fue injustificado.

Al igual que el Códice Florentino, los Anales de Tlatelolco retratan una macabra escena de despiadada matanza que duró “tres horas”. Incluso cuando los gobernantes imploraron piedad a los españoles, el ataque continuó: “Y el gobernante de Tenochtitlan, Motecuzoma, Itzquauhtzin el Tlacochcalcatl de Tletelolco, trataban de retener a los españoles. Ellos dijeron: ¡Nuestros señores, suficiente! ¿Qué están haciendo? La gente esta sufriendo. ¿Tienen, acaso, armas de guerra? Ellos están desarmados” (Lockhart 1993:258-259). Pero sus súplicas fueron desoídas.

El Códice Aubin, un conjunto de anales de Tenochtitlan que combinan texto alfabético y pictórico, preserva un tercio de la memoria nahua sobre la matanza de Toxcatl. En la tradición escrituraria mesoamericana, el artista utiliza una imagen estilizada de un músico parado en la plaza ceremonial del templo franqueado por un español armado. La escena es un dispositivo mnemotécnico diseñado para evocar la memoria del evento traumático. Asimismo, el Códice Durán y el Códice Azcatitlán reparan, también, en el violento ataque a los músicos; es la única ilustración en el manuscrito que ocupa una página entera y no contiene texto alfabético. Las enormes paredes del complejo ceremonial parecen atrapar las figuras mexicas que se encuentran en el interior. [Fig. 3: Códice Aubin, f.42r.]

A continuación, se encuentran cinco páginas de clara escritura alfabética centrada enteramente en la matanza. La narrativa cuenta cómo los españoles “cortaron las manos de los músicos” y las de las personas que lideraba la danza. “Luego las personas fueron pisoteadas, muchas de ellas perecieron”. (Lockhart 1993: 227).

A pesar de que muchos historiadores españoles prefieren olvidar determinados actos que los llevaron a su gloriosa conquista de la “Nueva España”, los escritores y artistas mexicas desde el altépetl insular de Tenochtitlan y Tlatelolco se negaron a olvidar la matanza de hombres y mujeres desarmados que provocó una guerra total y la destrucción de su ciudad.

Traducción: Lucía Beraldi

Para saber más

  • Anales de Tlatelolco. Ed. Rafael Tena. México: CONACULTA, 2004.
  • Lockhart, James. 1993. We People Here: Nahuatl Accounts of the Conquest of Mexico. Repertorium Columbianum, vol. 1. University of California Press and the UCLA Center for Medieval and Renaissance Studies.
  • Sahagún, Bernardino de. El Códice florentino. 3 vols. [Facsímil del Manuscrito 218-220 de la Colección Palatino en la Biblioteca Laurenziana, Florencia.] Mexico: Secretaría de Gobernación, 1979.

 

The Toxcatl Massacre

Kevin Terraciano and Lisa Sousa

 

The Spaniards "went into the temple courtyard to kill people…." Thus begins a Nahua account in Book 12 of the Florentine Codex of an event known as the "Toxcatl Massacre." By 1520, the Spaniards had entered the Mexica capital of Tenochtitlan and had taken the tlatoani (ruler) Moteuczoma hostage. When Hernando Cortés returned to Vera Cruz to ambush a party sent by Diego Velásquez, governor of Cuba, to arrest him, he left his lieutenant Pedro de Alvarado in charge. The Mexica prepared to celebrate the feast of their patron deity, Huitzilopochtli, with Alvarado's consent. When the ceremony began, a large crowd gathered in the courtyard to dance and sing. The invaders blocked the exits and suddenly attacked the unarmed men and women in Tenochtitlan's Teoithualco (temple plaza). The Spaniards killed hundreds of people, nobles and commoners alike, with their steel swords and lances; many others were trampled as people desperately tried to escape. As the quote above reveals, Nahuas remembered the Toxcatl massacre as a premeditated mass murder. This infamous Toxcatl massacre took place on May 22, 1520.  

Whereas most Spanish accounts denied or downplayed the event, Nahua writers and artists recalled in vivid detail how the massacre was the cause of the war in Tenochtitlan that the Spaniards called the "Conquest of Mexico." Following the Toxcatl Massacre, the Mexica fought a full-scale war against the Spaniards and their Tlaxcalan allies. Within the next few weeks, Moteuczoma was killed, the Mexica drove their enemies from the city, and the first smallpox epidemic broke out. Several Mexica texts and images produced in the sixteenth century document the outrage and trauma that the massacre provoked among Nahuas who lived and died at the epicenter of the war. By comparison, most Spanish writers struggled to justify the massacre, if they mentioned it at all.

Most Spanish narratives explain the massacre of unarmed people who were dancing and singing in the ceremonial plaza of Tenochtitlan in one of three ways: (1) the Spaniards were so disgusted by the pagan celebration that they lost their minds and started killing people; (2) Spaniards discovered that the celebration was a pretext to ambush them, so they made a pre-emptive strike; (3) the gathering of nobles wearing rich ornaments aroused the Spaniards to rob and kill them. Most Spanish historians who addressed the incident found a way to justify it, as they did with the massacre in Cholula, which was blamed on the Tlaxcalans.

Other Spanish histories and paintings of the sixteenth and seventeenth centuries dismissed the Toxcatl massacre altogether. Cortés never acknowledged the attack on the Mexica in his letter to the king. Like Cortés, Diego Muñoz Camargo, the mestizo historian who triumphed Tlaxcala's role in the conquest, skips the massacre entirely. He does not refer to it or depict it in his many illustrations. None of the biombos and enconchados produced by artists in Mexico in the late seventeenth century depict the massacre. Instead, in all these writings and paintings, a Mexica rebellion against Moteuczoma provoked the fighting. In other words, Indians started the war by allegedly assassinating their own leader.

Nahuatl-language alphabetic texts and pictorial manuscripts tell a very different story of the events that led to war with the Spaniards. Book 12 of the Florentine Codex is by far the lengthiest narrative of the encounter and war written by Nahuas. A group of elders and scholars wrote the original version in their own language in 1555, thirty-four years after the war ended. The Nahua men would have remembered much of what they saw and relied on the local oral tradition in and around Mexico City to fill in what they had not seen. In his prologue to Book 12, fray Bernardino de Sahagún affirmed that "the men who wrote this account were alive at the time of the conquest," and that the account came from "the very Indians who took part in the Conquest." Some of the men who contributed to Book 12 were old enough to have fought the Spaniards as warriors in 1520-21. In addition, the anonymous Annals of Tlatelolco (ca. 1540s) and the Codex Aubin (ca. 1570s) provide Nahua narratives that corroborate and elaborate on the Florentine Codex account.

Nahua authors remembered the unprovoked violence as the one and only cause of the war.

The massacre was so central to the Florentine Codex narrative that it is depicted in chapter one, even though the event is not described until chapter 20, in the middle of Book 12. [Figure 1: detail of fol. 1 of Book 12, Florentine Codex] The Nahuatl text describes the Toxcatl ceremony in detail. Women make an image of the deity with amaranth seed dough; the celebration begins with drumming, song and dance. Suddenly and without cause, Spaniards attacked the gathering, blocked people from escaping the plaza, and killed nearly all the unsuspecting men and women who were assembled. Nahua historians remembered the gruesome scene:

They surrounded those who were dancing going among the cylindrical drums. They struck a drummer’s arms; both of his hands were severed. Then they struck his neck; his head landed far away. Then they stabbed everyone with iron lances and struck them with iron swords. They stuck some in the belly, and their entrails came spilling out. They split open the heads of some, they really cut their skulls to pieces, their skulls were cut up into bits. (Lockhart 1993: 134)

 

The repetition of phrases "they struck," "they stabbed," "they stuck," "they split," "they cut" suggests that multiple voices contributed to this haunting collective memory and emphasizes the relentless attack. The Nahua authors recalled how blood "ran like water," how the ground became "slippery with blood." Sahagún decided not to translate the detailed Nahuatl description of the feast and all but a few lines of the text that describes the massacre. Instead of Spanish translations, the columns in this part of the narrative are filled with images drawn by Nahua artists. The illustrations in Book 12 portray the Spaniards annihilating the Mexica with swords. [Figure 2: detail of fol. 33 of Book 12] Body parts scattered on the ground evoke the shock of those artists who remembered how the Spaniards’ weapons could dismember people in a single blow. The many decapitated heads and severed limbs visually represent the repetition of the text.

The Anales de Tlatelolco corroborates and elaborates on the tragic events described in Book 12. The authors describe how the Tenochca and Tlatelolca adorned Huitzilopochtli with his paper garments and feathers for the Toxcatl celebration. They danced and sang all day long, and then were ambushed on the second day of the festivities. First the Spaniards attacked the drummers, "the old men who beat the drums," lopping off their hands and heads. Then the Spaniards began killing indiscriminately.

When they attacked us, they were killing us for three hours. When they had finished killing people in the courtyard of the temple precinct, they went into the buildings and killed those who carried water, provided horse fodder, ground maize, swept and kept watch. (Lockhart 1993: 258-9)

 

In other words, the Spaniards killed everyone, even those who were in charge of preparing food, providing water and feeding the Spaniards' horses. The text recalls how the Spaniards "treacherously killed us" (techpoyomicti), using the word poyotl or "evil" to convey that the attack was unprovoked and unjustified. Like the Florentine Codex, the Anales de Tlatelolco portrays a macabre scene of relentless killing that lasted for "three hours." Even as the rulers begged the Spaniards to have mercy, the attack continued: "And the ruler Moteuczoma of Tenochtitlan, and Itzquauhtzin, the Tlacochcalcatl of Tlatelolco, were trying to hold the Spaniards back. They said to them: 'Our lords, enough! What are you doing? The people are suffering. Do they have weapons of war? They are unarmed'" (Lockhart 1993: 258-259). But their pleas fell on deaf ears.

The Codex Aubin, a set of annals from Tenochtitlan that combines alphabetic and pictorial text, preserves a third Nahua memory of the Toxcatl massacre. In the Mesoamerican tradition of writing, the artist used a stylized image of a drummer who stands in the ceremonial plaza of the templo mayor, flanked by an armed Spaniard. The scene is a mnemonic device, designed to evoke memories of the traumatic event. The Codex Durán and Codex Azcatitlán also recall a violent attack on the drummers. It is the only painted illustration in the manuscript that takes up an entire page and contains no alphabetic text. The massive walls of the temple complex appear to trap the two Mexica figures inside. [Figure 3: Codex Aubin, f. 42r.] Five pages of neatly written alphabetic text follow, focused almost entirely on the massacre. The narrative recounts how Spaniards "cut off the hands of the drummers," and cut the one who was leading the dance in half. "Then people were trampled and great numbers perished." (Lockhart 1993: 277).

Whereas most Spanish historians preferred to forget about certain ungodly acts that led to their glorious conquest of "New Spain," Mexica writers and artists from the island altepetl of Tenochtitlan and Tlatelolco refused to forget the massacre of unarmed women and men that led to total war and the destruction of their city.

 

Works cited:

  • Anales de Tlatelolco. Ed. Rafael Tena. México: CONACULTA, 2004.
  • Lockhart, James. 1993. We People Here: Nahuatl Accounts of the Conquest of Mexico. Repertorium Columbianum, vol. 1. University of California Press and the UCLA Center for Medieval and Renaissance Studies.
  • Sahagún, Bernardino de. El Códice florentino. 3 vols. [Facsímil del Manuscrito 218-220 de la Colección Palatino en la Biblioteca Laurenziana, Florencia.] Mexico: Secretaría de Gobernación, 1979.
Para citar: Lisa Sousa, Kevin Terraciano, La matanza de Toxcatl, México, Noticonquista, http://www.noticonquista.unam.mx/amoxtli/2042/2033. Visto el 21/09/2021