Alianza y conflicto con los totonaque

La historiografía de la conquista de México hace énfasis en la participación de los aliados del Altiplano, entre otros, chalcas, cholultecas, huexotzincas, tlaxcaltecas, suponiendo que la alianza indoespañola fue armoniosa. No fue así en el caso de los totonaque. Las negociaciones para la alianza fueron exitosas, pero el conflicto se interpuso en más de una ocasión.

La relación entre europeos y los pueblos de la sierra Totonac, habitada por los totonaque, ha quedado oculta bajo la confusión del Totonacapan y de los totonacos. Los totonaque eran un conjunto de pueblos de habla nahua y misanteco de la sierra de Chiconquiaco y las llanuras de Nautla. Los cronistas coloniales confundieron el gentilicio derivado del culto al Sol y adjudicaron territorio, lengua y cultura a un grupo en particular, el totonakú en la región de Papantla y la Sierra Norte de Puebla.

A mediados de mayo de 1519 los españoles llegaron al peñol de Quiahuiztlan. Los habitantes de la región los consideraban hijos del Sol y probablemente era la sede de una diosa, esposa del Sol donde los pueblos de la sierra Totonac o Chiconquiaco arreglaban sus asuntos más importantes. Los totonaque no eran tributarios, pero servían a las guarniciones aztecas con mano de obra. Alentados por los cempoaltecas, ahí los totonaque acordaron una alianza contra el dominio azteca y permitieron que los españoles fundaran la Villa Rica de la Vera Cruz.

Los españoles se comprometieron a respaldar militarmente a los pueblos totonacos contra las amenazas de los aztecas quienes tenían guarniciones militares en la región, graneros y campos de cultivo como reservas para las hambrunas en Tenochtitlan; a cambio, les entregaron soldados, cargadores, alimentos y materiales para la construcción de la villa. Los totonaque dejaron de entregar personas para los sacrificios humanos, cultivar los campos y sufrir vejaciones de las cinco guarniciones cercanas a los totonaque, que eran Acatlán, Tonayán, Otopa, Tizapanzinco y Mexcaltzinco.

Con el compromiso adquirido, los españoles atacaron Tizapantzinco entre mayo y julio de 1519. Existen versiones contradictorias sobre esa guerra, pero la fortaleza también llamada Papalo de la Sierra, quedó bajo el dominio directo de los españoles.

Meses más tarde, en octubre, un ejército indoespañol enfrentó a otra guarnición azteca en los llanos de Nautla sufriendo una derrota inicial. Como consecuencia, los totonaque dejaron de apoyar a los españoles de la Villa Rica y la retaguardia del ejército de Hernán Cortés, que en ese momento estaba en Cholula, quedó en una posición muy comprometida. La alianza pudo haberse reestablecido después de que Cohuatlpopoca, el jefe azteca en la región de Nautla, fuese ejecutado en Tenochtitlan en diciembre de 1519.

Nuevamente en abril de 1520 hubo problemas cuando llegó la flota de Pánfilo de Narváez para detener a Hernán Cortés. Los españoles enfermos se refugiaron en Tizapanzinco, pero los totonaque se retiraron de la alianza o se mantuvieron neutrales. Es posible que la expedición de Pedro de Ircio, que durante junio recorrió Misantla, Tlapacoyan y Nautla en territorio totonaque, lo hiciera para recuperar su apoyo.

Posteriormente la Villa Rica sirvió como base de operaciones militares, cuartel, puerto y astillero durante el sitio de Tenochtitlan. El abastecimiento de materiales de guerra y soldados fue fundamental para sostener el asedio a la gran ciudad. El apoyo militar, mano de obra y alimentos que los totonaque proporcionaron a la villa fue vital para mantener la retaguardia del ejército indoespañol.

Por su importancia, a principios de 1521 Pedro de Alvarado fue enviado a la villa para hacerse cargo de su seguridad, pero no tardó en meterse en problemas y fue acusado de haberle quitado dos mujeres al gobernante de Tizapanzinco, quien para entonces ya se había bautizado y adoptado el cristianismo, pero no le fue suficiente para evitar la muerte durante la tortura que le aplicó Alvarado. El capitán español se volvió a incorporar a la guerra al inicio del sitio de Tenochtitlán.

Más tarde, en ese mismo año, en julio o agosto, Bernardino Vázquez de Tapia, quien estaba en la Villa Rica a cargo del cobro de impuestos de la aduana, tuvo que afrontar a algunos pueblos en la comarca de la villa porque habían muerto a más de veinte españoles, entre ellos al capitán Hernán Martínez cuando estaba reuniendo alimentos. No se sabe más de esa expedición en la región de los totonaque.

Los totonaque proveyeron leña, madera y piedra, a cambio de la protección de los europeos. La alianza con los españoles pudo haber liberado a los pueblos serranos del servicio doméstico y agrícola que entregaban en las guarniciones aztecas, pero sólo cambiaron de explotador y la relación con los españoles no siempre fue cordial; por lo menos en dos ocasiones tal colaboración se interrumpió. En resumen, por los pocos registros que se tienen sobre la participación de los totonaque en el bando español, resulta que sostuvieron una importante función asegurando la villa, pero no estuvo exenta de los cinco conflictos y probablemente de otros de los cuales no quedaron testimonios.

A largo plazo la presencia española fue devastadora para los totonaque. En 1580, por ejemplo, los últimos habitantes de Cihuacoatlán declararon que el pueblo se consumió por los servicios personales que prestaban en la villa. A diferencia de los tlaxcaltecas, los totonaque no sobrevivieron en su gran mayoría para reclamar los privilegios de indios conquistadores y sólo registraron su alianza con los españoles en algunos documentos y en tres códices, Chapultepec, Misantla y Tepatlán, pequeños atisbos a la historia de los totonaque durante la conquista de México.

 

Para saber más

  • Colección de documentos inéditos relativos al descubrimiento, conquista y organización de las antiguas posesiones españolas de América y Oceanía. (1864-1884). Madrid, 42 volúmenes.
  • Díaz del Castillo, Bernal (2005). Historia verdadera de la conquista de la Nueva España (manuscrito Guatemala). Edición crítica de José Antonio Barbón Rodríguez. El Colegio de México / Universidad Nacional Autónoma de México / Servicio Alemán de Intercambio Académico / Agencia Española de Cooperación Internacional, México.
  • Documentos cortesianos (1990). José Luis Martínes, editor. Fondo de Cultura Económica, Universidad Nacional Autónoma de México, México, cuatro volúmenes.
  • Información de méritos y servicios de Alonso García Bravo, alarife que trazó Tenochtitlan. (1956). Editor José Ignacio Mantecón Navasal, introducción de Manuel Toussaint, México, Imprenta Universitaria.
  • López de Gómara, Francisco (1985). Historia general de las Indias. Ediciones Orbis, Barcelona. Dos volúmenes.
  • Procesos de residencia contra Pedro de Alvarado (1847). Ilustrado con estampas sacadas de los antiguos códices mexicanos y otras noticias biográficas, críticas y arqueológicas, por D. José Fernando Ramírez, lo publica paleografiado del manuscrito original el Lic. Ignacio L. Rayón. Imprenta Valdés y Redondas, México.
  • Relaciones geográficas del siglo XVI: Tlaxcala. Tomo segundo. (1985). René Acuña, editor. Universidad Nacional Autónoma de México, México.

 

Para citar: Agustín García Márquez, Alianza y conflicto con los totonaque, México, Noticonquista, http://www.noticonquista.unam.mx/amoxtli/2671/2670. Visto el 12/06/2021