Chimallis emplumados: arte en la técnica

Desde los primeros encuentros entre mesoamericanos e hispanos se presentó el choque de dos diferentes tradiciones para hacer la guerra. Protocolos, conceptos y armamento se confrontaron no solo en los campos de batalla, sino que también influyeron en la toma de decisiones. Ya en la península de Yucatán y la costa del Golfo, los soldados españoles notaron algunas de las características de la panoplia local y por lo que respecta a las armas defensivas, destacaron los escudos de formato circular que nombraron “rodelas”. Díaz del Castillo en el capítulo XII de La historia verdadera de la conquista de la Nueva España relata que “…andaban muchos indios en aquel pueblo por la costa, con unas rodelas hechas de concha de tortuga que relumbran con el sol que daba en ellas…”. Por otro lado, en el Libro 12 del Códice Florentino, Sahagún describe varios escudos con: plumas ricas, perlas, piedras preciosas, y bandas, sapitos y cascabeles de oro. Con estos ejemplos apenas dibujamos en nuestras mentes la riqueza material que soportaban sendos objetos y lo sorprendente que debieron ser ante las miradas ajenas.

Del armamento defensivo indígena de la época de la conquista se conservan cuatro escudos emplumados. Todos son de formato circular, en su estado original de su borde inferior pendían elementos colgantes emplumados y miden en promedio 70 cm de diámetro. Uno, el cuexyo chimalli –con sus cuatro lunas–, se encuentra en el Museo Nacional de Historia-INAH en la Ciudad de México; el que tiene la representación de un cánido con el hocico abierto se resguarda en el Museo del Mundo de Viena; y dos más –con diseños de grecas– reciben el nombre de xicalcoliuhqui chimalli y se ubican en el Museo Regional de Württemberg, en Stuttgart (fig. 1). 

En el siglo XXI, un grupo de restauradoras nos hemos dado a la tarea de estudiar a profundidad este corpus, que a pesar de ser reducido, ha proporcionado cuantiosa información sobre los materiales y las técnicas de manufactura. Laura Filloy Nadal (México), Renée Riedler (Austria), Melanie Ruth Korn (Alemania) y la autora de estas líneas, aplicamos metodologías de estudio iguales en ambos continentes, que ahora nos permiten hacer algunas reflexiones de tecnología comparada para comprender el contexto y las cadenas de producción, y por lo tanto la labor de los especialistas que confeccionaron tan complejos artefactos.

 

El arte de armar el armamento

Recordando los postulados de Alfred Gell nos atrevemos a decir, sin duda alguna, que en estos chimallis emplumados hay una fuerte dosis de arte en sus sistemas de construcción y ornamentación. Fueron confeccionados “bellamente” y por lo que corresponde a su tecnología alcanzaron un nivel de excelencia. En su estructura (por detrás) y motivos iconográficos (por el frente o campo), lograron un cometido final: deslumbrar a sus espectadores. Prueba de ello son los casi 200 escudos emplumados que Hernán Cortés envió (entre 1518 y 1524) a Europa porque los consideró dignos de su emperador, obispos y los más altos dignatarios.

Los cuatro soportes constan de una doble estera de finas varillas (de 2 mm de espesor) que se sujetaron con fibras de agave en ambos niveles con pasadas equidistantes. Desde la extracción de las varillas del tallo de un bambú se aprecia la destreza y el conocimiento sobre la planta (ubicación, edad, tamaño e hidratación).

Por lo que respecta a las plumas –anudadas y pegadas–, en todos los escudos se usaron varios millares de diferentes anatomías. Por ejemplo, para la confección del cuexyo chimalli se necesitaron alrededor de 26 400, algunas de aves de ecosistemas remotos y otras de una especie migratoria. Lo relevante en este punto es el delicado trabajo al atar que, en escala milimétrica, se observa bajo el microscopio en cada puntada, nudo o ramillete. Por lo que respecta las plumas que se pegaron (técnica de mosaico), es sorprendente la precisión del emplazamiento en el que las dimensiones y la orientación de cada fragmento es crucial para que los colores, los brillos y la iridiscencia luzcan con todo su potencial y significado en el campo. 

Entre los pasos previos a la elaboración de un escudo de este tipo, es muy probable que se contara con un plan de construcción en el que era indispensable disponer de las materias primas con abundancia y de un motivo preconcebido, con especificaciones de diseño que ahora tratamos de identificar a partir de la geometría compositiva y que nos llevan a observar cualidades formales que se suman a la belleza y perfección técnica de estos ejemplares (figs. 2 y 3).

La profusa ornamentación de plumas, en algunos casos se combinó con piel de felinos con manchas, segmentos de papel y láminas de oro. Estos componentes se ensamblaron, a manera de rompecabezas, con exactitud milimétrica. El trabajo es de tal forma preciso que, en la superficie frontal de los escudos, no eran perceptibles los detalles técnicos tales como bordes, perforaciones, puntadas o dobleces.         

Así, este corpus encierra conceptos de abundancia, poder, tradición, trabajo especializado y colaboración en talleres de alto nivel. Y como dice nuestro autor de referencia: quizás los chimallis, ostentosa y bellamente confeccionados, jugaban un papel psicológico en la guerra mesoamericana con una eficacia mágica. En torno a los cuatro escudos siempre gira la pregunta sobre su uso. Las posiciones se contraponen cuando se pretende determinar si éstos fueron confeccionados como armas defensivas y para ser expuestos en un campo de batalla, o si se trata de divisas de parada que formaban parte de las insignias de deidades, gobernantes o jefes guerreros. La discusión está vigente entre los especialistas.

 

Para saber más

 

  • Cervera Obregón, Maro Antonio, El armamento entre los mexicas. Colección Anejos de Gladius, CSIC, 2007, Madrid.
  • Cervera Obregón, Maro Antonio, Guerreros aztecas, Nowtilus, 2011, Madrid.
  • Cervera Obregón, Maro Antonio, “Los aliados de Cortés”, en Desperta Ferro. La conquista de México. Historia Moderna, Núm. 12, octubre, pp. 40-45, Desperta Ferro Ediciones, 2014, Madrid.
  • Filloy Nadal, Laura y María Olvido Moreno Guzmán “Precious Feathers and Fancy Fifteenth-Century Feathered Shields”, en Rethinking the Aztec Economy, editado por Deborah L. Nichols, Frances F. Berdan y Michael E. Smith, pp. 156-194, UA Press, 2017, Tucson.
  • Filloy Nadal, Laura y María Olvido Moreno Guzmán, “From Rich Plumes” to War Accoutrements. Feathered Objects in the Codex Mendoza and Their Extant Representatives”, en Mesoamerican Manuscripts: New Scientific Approaches and Interpretations, Vol. 8, editado por Marteen Jansen, Virginia M. Llado-Buisán y Ludo Snijders, pp. 45-93. Brill, 2019, Leiden, Boston.
Para citar: María Olvido Moreno Guzmán, Chimallis emplumados: arte en la técnica, México, Noticonquista, http://www.noticonquista.unam.mx/amoxtli/2860/2851. Visto el 01/12/2021