Una pequeña historia mixe de la Conquista

En 1952, el Dr. Alejandro Sánchez Castro publicó una historia antigua narrada por algunos sacerdotes mixes, recopilada por el señor Juan Nepomuceno Cruz de la comunidad de Cacalotepec, en el actual Estado de Oaxaca. En su introducción, el editor señaló: “Los españoles nunca pudieron dominar a los mixes por medio de las armas; así es que esa tribu ha vivido libre de la servidumbre; este antecedente ha hecho nacer en ellos un legítimo sentimiento de dignidad y de orgullo”. El relato, que transcribo más adelante, incluye una visión mixe contemporánea sobre la guerra de los españoles en contra de los mexicas. Mientras algunas décadas antes del conflicto, según el testimonio, ellos aún declararon la guerra a la Triple Alianza, en 1521 decidieron ir a apoyar a los mexicas sitiados por los españoles y sus aliados.

En la historia, que narra las migraciones originales de los mixes, aparecen por primera vez “los hombres de Aztlán” en el año 1322, cuando los recién llegados mixes instruyen a los locales en el uso de las armas y ayudan a liberar a los tributarios de “Aztlán”. Mucho tiempo después, en 1479, el “Rey Ahuitzotli” y los suyos traspasan nuevamente el territorio mixe con oro y plata que viene de “Coatzocoalcomun”. Esta vez, los mixes forman una alianza con los de “Zapotécam” para luchar contra los mexicas y Ahuitzotli, descrito como un hombre que sometía la gente a sacrificios “y se alimentaba de sus prisioneros”. Después de dos años, los “Zapotécam” abandonan la guerra, pero los mixes continúan la lucha durante varios años con otros aliados, como los “Tarascomi” y los “Chontic” o “Chontiques”. Para el año 1502 muere el “rey” mixe Condoyac Majsk, pero su hijo Yovegami busca, al igual que sus antecesores, una unificación de fuerzas, esta vez contra “Zapotécam-Mixistéquim”, aliados anteriormente de los mixes. Mientras, Moctecuzoma busca la amistad de los mixes, un asunto que es tratado durante dos años en el Consejo mixe, para finalmente ser rechazado, con la memoria en mente de la traición de los de Zapotécam.

De manera (ya no) sorprendente, durante los años de 1520 a 1521 cambia nuevamente la situación entre los grupos. Transcribo la visión mixe sobre la guerra de los españoles en contra de los mexicas y su propia participación:

Pacayam Pax salió con rumbo a Aztlán con 230 hombres para auxiliar al rey de Aztlán, que estaba sitiado en su ciudad. A pesar de que habían tenido luchas con los de Aztlán, decían que éstos tenían razón en defender sus tierras y sus riquezas, así como ellos defendían también sus tierras conquistadas; que los blancos se adueñaban de las mujeres y de los niños y de las riquezas y quemaban y mataban a los prisioneros. Yovegami se trasladó a la región de los tarascomi para tratar con el rey Azacapu Zaharan la ayuda que debían dar a los de Aztlán y expulsar a los blancos. El rey Azacapu rechazó y se disgustó y trató de romper la alianza y la amistad que tenía con nosotros, pues el rey tarascomi decía que su Dios Cuverimi había anunciado el fin de la tierra de Aztlán. Cuando nuestro Rey regresó a Tlaxcalcin dió a conocer las gestiones, pero ya nuestros jefes del Norte con los Chontic caminaban hacía Aztlán; llegaron a Ahuet, donde recibieron la noticia de que el rey de Aztlán había caído prisionero y llevado al fuego; esto lo comunicaron algunos guerreros que habían sido testigos presenciales. Nuestro pueblo rindió tributo y homenaje al rey de Aztlán por ser valiente y por no haber entregado las riquezas y los templos de la tierra de Aztlán y de los demás pueblos. El Consejo reunió al pueblo y se hicieron cultos en honor del rey de Aztlán y se estableció para siempre una danza de plumaje con las escenas de la guerra, Cok Ech. (Danza Sagrada).

He aquí una pequeña ventana de una visión indígena del siglo pasado acerca de la conquista hace 500 años. Hasta sus ancestros eran “testigos presenciales”, de lo que parecía ser tal vez la quema de los pies de Cuauhtémoc. Al mismo tiempo, el relato de los sacerdotes mixes demuestra lo que los occidentales llamaríamos la inestabilidad de las alianzas indígenas. El enemigo de hoy era el amigo de mañana y viceversa. Los mixes rendían culto en forma de danza a un rey, cuyo antecesor dos generaciones antes sacrificaba a los abuelos mixes. La construcción temporal de una federación o alianza para combatir un enemigo era un fenómeno común en el mundo mesoamericano. Sus sociedades se caracterizaban por interacciones y rivalidades constantes entre distintos linajes. En cuánto se había logrado el objetivo, la formación se deconstruyó y pocos años después, los mismos aliados podían convertirse en enemigos. Esto explica en parte las divergencias fundamentales de los distintos grupos indígenas en sus relaciones con los europeos, y la facilidad de los españoles para encontrar en distintas ocasiones un aliado en contra de otro grupo. De esta manera, cuando  los españoles invadieron el territorio mixe en el año de 1525, iban acompañados de aliados indígenas. Sin embargo, según el relato, los indígenas que apoyaban a los españoles “en esta lucha se voltearon contra los blancos; la lucha fue terrible y la victoria fue nuestra y nuestros dioses no nos abandonaron”.

 

Para leer más:

  • Historia antigua de los mixes, según sus tradiciones que recopiló D. Juan Nepomuceno Cruz. Dr. Alejandro Sánchez Castro. SEP, Dirección General de Asuntos Indígenas. 1952
Para citar: Stan Declercq, Una pequeña historia mixe de la Conquista, México, Noticonquista, http://www.noticonquista.unam.mx/amoxtli/2809/2808. Visto el 11/08/2022