Cuitláhuac e Iztapalapa

La figura de Cuitláhuac,[1] gobernante de Iztapalapa,[2] medio hermano de Moctezuma, penúltimo tlatoani de Tenochtitlan y hábil organizador de la respuesta armada de los mexicas frente a la invasión española, ha quedado un tanto olvidada y ha sido opacada en la historiografía moderna por su sucesor, Cuauhtémoc. Pero al revisar las fuentes históricas, nos damos cuenta que en realidad el personaje de Cuitláhuac tiene un papel importante tanto en los anales indígenas como en las crónicas españolas. Estas fuentes históricas mencionan su genealogía y su actuación durante la Conquista, antes de la entrada de los españoles en Tenochtitlan, durante su cautiverio junto a Moctezuma y después de su liberación con el pretexto de pacificar a los mexicas rebeldes.

La Crónica mexicáyotl refiere que, como su medio hermano Moctezuma, Cuitláhuac era hijo de Axayácatl, el sexto tlatoani de Tenochtitlan (1469-1481); su madre era hija de Huehue Cuitláhuac, el antiguo gobernante de Iztapalapa.[3] El joven Cuitláhuac había sido nombrado por su propio padre, Axayácatl, gobernante de Iztapalapa, como Huehue Cuitláhuac. Acerca de la descendencia de Cuitláhuac, sabemos que se casó con una hija de un noble de Tetzcoco y tuvo tres hijos que luego fueron cristianos: doña Luisa, doña Ana y don Alonso Axayaca Ixhuetztocatzin. En la época colonial, don Alonso Axayaca fue reconocido por las autoridades virreinales como cacique de Iztapalapa. También su hija doña Magdalena Axayaca fue establecida como gobernadora de Iztapalapa después de su padre.[4]

El primer cronista español en darnos información de Cuitláhuac es Hernán Cortés, quien refiere el cordial y generoso recibimiento que tuvieron las huestes españolas en Iztapalapa un día antes de que entraran en la ciudad de Tenochtitlan el 8 de noviembre de 1519. La traza urbana del pueblo lacustre, lleno de palacios, huertas, estanques y chinampas, sorprendió mucho al conquistador, quien se tomó el tiempo para describirlo a detalle.

 

Y llegado a esta ciudad de Iztapalapa, me salió a recibir algo afuera de ella el señor y otro de una gran ciudad que está cerca de ella que será obra de tres leguas, que se llama Caluanlacan,[5] y otros muchos señores que allí me estaban esperando, y me dieron hasta tres mil o cuatro mil castellanos y algunas esclavas y ropa, y me hicieron muy bueno acogimiento. Tendrá esta ciudad de Iztapalapa doce o quince mil vecinos, la cual está en la costa de una laguna salada, grande, la mitad dentro del agua y la otra mitad en la tierra firme. Tiene el señor de ella unas casas nuevas que aún no están acabadas, que son tan buenas como las mejores de España, digo de grandes y bien labradas, así de obra de cantería como de carpintería y suelos y cumplimientos para todo género de servicios de casa excepto mazonería y otras cosas ricas que en España usan en las casas, que acá no las tienen. Tiene muchos cuartos altos y bajos, jardines muy frescos de muchos árboles y rosas olorosas; así mismo albercas de agua dulce muy bien labradas, con sus escaleras hasta lo hondo. Tiene una muy grande huerta junto a la casa, y sobre ella un mirador de muy hermosos corredores y salas, y dentro de la huerta una muy grande alberca de agua dulce, muy cuadrada, y las paredes de ella de gentil cantería, y alrededor de ella un andén de muy buen suelo ladrillado, tan ancho que pueden ir por él cuatro paseándose; y tiene de cuadra cuatrocientos pasos, que son, en torno mil y seiscientos; de la otra parte del andén hacia la pared de la huerta va todo labrado de cañas con unas vergas, y detrás de ellas todo de arboledas y hierbas olorosas, y dentro de la alberca hay mucho pescado y muchas aves, así como lavancos y zarzetas y otros géneros de aves de agua, tantas que muchas veces casi cubren el agua.[6]

 

Al poco tiempo de haber recibido a los españoles en Iztapalapa, Cuitláhuac fue hecho prisionero junto a Moctezuma en los palacios reales de su padre Axayácatl, sin embargo, al contrario de su medio hermano logró ser liberado gracias a un brillante subterfugio. Cortés estaba muy preocupado por la rebelión de los mexicas después de la matanza del Templo Mayor, dado que ya no acataban las órdenes de Moctezuma y no traían comida para el sustento de los españoles. El capitán extremeño pensó que pidiendo a los mexicas que reanudaran el tianguis tal vez pudiera convencerlos que regresaran a la paz; de esta manera,  los españoles podrían comprar los insumos que necesitaban. Ordenó por lo tanto a Moctezuma que persuadiera a los mexicas que dejaran las hostilidades y volvieran al comercio habitual. Moctezuma contestó a Cortés que él no podía hablar directamente con sus súbditos, porque estaba preso y no podía salir del palacio, y pidió permiso para que liberaran a su hermano Cuitláhuac para que parlamentara con los mexicas. Cortés, sin sospechar lo que iba a pasar, consintió, pero Cuitláhuac, en lugar de seguir el plan concordado con Cortés, hizo todo al revés: instigó aún más el odio hacia los españoles y se hizo elegir como gobernante de Tenochtitlan en sustitución de Moctezuma.[7]

No sabemos si Moctezuma estuvo de acuerdo con la actuación de Cuitláhuac, pero podemos conjeturar que el tlatoani mexica, al darse cuenta de que ya no tenía ningún control sobre sus súbditos, decidió abdicar en favor de su hermano. Otra posibilidad es que Cuitláhuac engañara tanto a Cortés como a Moctezuma, al que quizás despreciaba por su actitud complaciente y sumisa hacia los españoles. Sea como fuere, el carisma que Cuitláhuac desplegó sobre el pueblo rebelde resultó evidente el día en el cual Moctezuma intentó calmar a los súbditos en las azoteas del palacio de Axayácatl para que los españoles pudieran salir de México sin menoscabo. En lugar de subordinación y obediencia, Moctezuma recibió potentes insultos, la noticia de que su lugar ya había sido ocupado por Cuitláhuac y las famosas pedradas que lo dejaron al borde de la muerte.[8]

Según las fuentes indígenas, Cuitláhuac estuvo en el poder solamente por ochenta días, es decir un total de cuatro veintenas, que Chimalpáin hizo coincidir con ochpaniztli, teotleco, tepeilhuitl y quecholli: de septiembre a diciembre de 1520.[9] Sin embargo, es muy probable que estuviera a cargo del gobierno mexica ya dos o tres meses antes, a partir de junio o julio de 1520. Antes de que los españoles pudieran organizar el sitio de Tenochtitlan, Cuitláhuac falleció como muchos otros mexicas por la viruela (en náhuatl totomonaliztli, “ampollamiento”) que probablemente habían traído las huestes de Narváez que se habían unido a las de Cortés.

En su lugar, fue elegido Cuauhtémoc, hijo de Ahuítzotl y gobernante de Tlatelolco. La muerte repentina no permitió a Cuitláhuac guiar la resistencia final de los mexicas y ver la caída inevitable de las ciudades gemelas de Tenochtitlan y Tlatelolco el 13 de agosto de 1521. Sin embargo, a 500 años de distancia es importante reconocer su astucia política y el hecho de que el penúltimo tlatoani de Tenochtitlan actuó como el jefe atrevido e insumiso que esperaban los irreducibles mexicas, ya cansados de los innumerables atropellos e injurias perpetrados por los españoles.

 

[1] En náhuatl Cuitlahuac, antropónimo formado por la raíz cuitla- (excremento), el sufijo posesivo -hua y el sufijo agentivo -c: “el que tiene excremento”. Este “excremento” no se refiere probablemente a la defecación humana, sino a la lama lacustre de la cual se alimentaban los pueblos que vivían a la orilla de la cuenca de México. En nombre Cuitláhuac puede referirse también al topónimo en el sur de la cuenca de México, hoy conocido como Tláhuac.

[2] En náhuatl Itztapalapan, topónimo compuesto por las raíces itztapal- (losa de piedra), a- (agua),  y el sufijo locativo -pan (sobre):“losa de piedra sobre el agua”.

[3] Crónica mexicáyotl. Obra histórica de Hernando de Alvarado Tezozómoc, editada por Domingo Francisco de San Antón Muñón Chimalpáin Cuauhtlehuanitzin, con fragmentos de Alonso Franco, estudio introductorio, paleografía, traducción, notas, apéndice calendárico e índice de Gabriel K. Kruell, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, en prensa, § 81, 168.

[4] Ibídem, § 230-237.

[5] Léase Colhuacan. Junto con Colhuacan, Huitzilopochco y Mexicatzinco, Iztapalapa formaba parte de los Nauhteuctli, los cuatro señoríos bajo el control directo de Tenochtitlan: véase Hernando de Alvarado Tezozómoc, Crónica mexicana, edición de Gonzalo Díaz Migoyo y Germán Vázquez Chamorro, Madrid, Historia 16, 1997, p. 269.

[6] Hernán Cortes, Cartas de relación, 23ª ed., nota preliminar de Manuel Alcalá, México, Porrúa, 2010, p. 61-62.

[7] Francisco Cervantes de Salazar, Crónica de la Nueva España, prólogo por Juan Miralles Ostos, México, Porrúa, 1985, p. 465-466.

[8] Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, 6ª ed., introducción y notas de Joaquín Ramírez Cabañas, México, Porrúa, 1968, p. 233-234.

[9] Crónica mexicáyotl, § 229-230.

Para citar: Gabriel Kruell, Cuitláhuac e Iztapalapa, México, Noticonquista, http://www.noticonquista.unam.mx/amoxtli/2214/2200. Visto el 14/01/2022