Malintzin: nacimiento y esclavitud

En este Amoxtli, Noticonquista recoge un hilo de tweets de @Malintzin_NC, nuestro proyecto hermana, entre el 24 y el 28 de agosto de 2019. En ellas, reimaginan lo poco que sabemos de la infancia de Malintzin.

 

Nací cerca de la Costa del Golfo, en Oluta, un altépetl perteneciente a Coatzacoalcos en el ahora Estado de Veracruz. Aún cuando no pertenecía a un linaje real, formé parte de la nobleza.

Nací en la primera década de los años 1500, en un mundo en el que los tenochcas y los altepetl mexicas dominaban nuestros territorios. A ellos tributábamos. Los mexicas, recién llegados a nuestros tierras, extendían su dominio en el mundo que conocí.

Mil años antes, aproximadamente, llegaron a estas tierras del Golfo pueblos mixezoqueanos. En Oluta se hablaba una de estas lenguas de la rama mixeana que nosotros llamamos yaakawü y que los nahuas llamaron "popoluca”.

Mi madre se pierde en los huecos de mi memoria. No recuerdo si era la esposa principal de mi padre o una de las esposas secundarias. La recuerdo vagamente limpiando el patio y enseñándome a hacer bailar el huso y a tejer.

En mi casa aprendí la lengua de mi pueblo, el oluteco o popoluca como la llamaban en la otra lengua que también aprendí en mi infancia: el náhuatl.

La tristeza me ha borrado los recuerdos de la infancia. Cuando tenía 9 años aproximadamente fui vendida a los comerciantes de esclavos que me llevaron lejos de casa río abajo. MANOCE NIMIQUI!

Pero ¿qué significaba ser esclava en el mundo en el que nací? Yo, que he navegado entre los idiomas con el riesgo constante de naufragar, sé que las palabras nunca se trasladan intactas de una lengua a otra. Las palabras nunca se corresponden por completo

En náhuatl el término "esclavo" se dice "tlacotli". En mi mundo, a diferencia del que conocí después, el sistema agrícola nunca dependió del trabajo esclavo y los esclavos llegaban a serlo por diversas razones.

"Tlacotli" podía usarse para hablar de los prisioneros de guerra, de los cargadores de los comerciantes, pero sobre todo de las niñas y mujeres que en las casas grandes éramos las sirvientas, las trabajadoras y las concubinas.

La gran mayoría de las "tlacotli" éramos mujeres y la mayoría pertenecíamos al servicio doméstico.  ¿Cómo llegabas a convertirte en una mujer tlacotli, en una mujer esclava?

La forma más oprobiosa de convertirse en esclava era ser vendida por tu familia a los tratantes de esclavos. La familia a la que yo pertenecí me vendió. Podían venderte por diversas razones. Muchas familias vendían a sus hijas por hambruna.

¿Alguna de las esposas de mi padre decidió castigar a mi madre vendiéndome a mí como esclava mediante la indiferencia de mi padre? ¿Me consideraron una niña rebelde o insumisa o consideraron así a mi madre? Estas preguntas me hago con dolor

De jugar con el huso y el telar en mi infancia e ir aprendiendo a tejer (actividad propia de las niñas nobles) me vi convertida en una esclava sirviendo en la casa de un señor de Putunchan.

Otra manera en la que una mujer podía convertirse en esclava era vendiéndose ella misma, casi siempre por necesidad. La sociedad, sin embargo, podía tacharlas de perezosas, un gran insulto para una mujer.

La manera menos denigrante de convertirse en esclava era por medio de la guerra. Si el altepetl al que pertenecías había sido vencido y las mujeres habían sido tomadas como esclavas, a ellas se les mostraba mayor respeto.

Una mujer esclavizada por el enemigo vencedor, aunque esclava, muchas veces casi podía considerarse una esposa, sobre todo si pertenecía a la nobleza.

Casi nunca hablé de esto. Guardé en mi alma siempre la vergüenza de haber sido vendida como esclava y dejé que los hombres blancos contaran después que yo había sido una princesa rechazada cuando su padre murió por el nuevo esposo de mi malvada madre. Una princesa!

A diferencia del mundo de los hombres blancos, en el mundo en el que yo nací, todos los hijos nacían libres, aún los de la esclava más insignificante.

Y así fue que desde Oluta fui llevada a Xicallanco y después a Putunchan donde servía como esclava. Ahí aprendí a hablar el chontal y el maya yucateco. Tenía entre 8 y 12 años cuando fui convertida en esclava.

Para citar: Luna Marán, Bia'ni Madsa' Juárez López, Maribel Alvarado García, Yeimi Esperanza López López, Fernanda Latani M. Bravo, Tajëëw Díaz Robles, Beatriz Cruz López, Ana Alonso Ortiz, Josefa Sánchez Contreras, Alejandra Sasil Sánchez Chan, Ateri Miyawatl, Malintzin: nacimiento y esclavitud, México, Noticonquista, http://www.noticonquista.unam.mx/amoxtli/1514/1514. Visto el 27/11/2022